Historia

Última fotografía realizada al " El Pernales ".

Historia

Portada del último libro escrito sobre el "El Pernales".

Francisco Ríos González, “El Pernales” (1879-1907)

"El Pernales”; sin duda uno de los bandoleros más sanguinarios de la historia, cuyo apodo proviene de la palabra pedernales, piedra dura de sílice usada como símil de los duros sentimientos del bandido; nació en Estepa (Sevilla), sus propias facciones anticipan en él un carácter bárbaro y violento que le condujeron al bandolerismo como excusa para satisfacer su sed de violencia. Su propia mujer en el intento de secuestrar al hijo de un propietario estepeño, a quien "El Pernales" había servido como pastor le revelaron pronto como lo que era, un forajido en toda regla…

Su fama de bandido implacable y vengador inapelable le precedió por toda Andalucía, siendo famoso el asesinato de “El Macareno”; encargado de un cortijo en La Roda; que se decía había envenenado con una paella a “El Soniche” – quizás padre no reconocido de “El Pernales” – , para entregar los cuerpos a la Guardia Civil en busca de recompensa. El propio “Pernales” se dice que participó en la paella, de la que se retiró por no perder una cita con una mujer, sufriendo durante varios días en un barranco el efecto tóxico del veneno, tras los cuales asesinó al “Macareno” de la manera más fría que se pueda imaginar. Tampoco le faltó al “Pernales” la fama hasta cierto punto romántica de dar parte de sus botines a los pobres y desvalidos, pero acciones como las de marcar a fuego a sus hijas por molestarle su llanto, desgarrar con sus espuelas la cara de un enemigo caído y su fama de violador nos indican una cosa bien distinta.

Tuvo como colaboradores destacados a bandidos igualmente sanguinarios como “El Niño de la Gloria” o “El Niño del Arahal”, y también se destacó por sus muchos amoríos con gitanas y cristianas como María “La Negra”, María de las Nieves Caballero; su esposa; o Encarna la de “El Rubio”, su último amorío reconocido.

Cercado por la Guardia Civil sale de Andalucía con deseo de marchar a Valencia para embarcar hacia América, pero a medio camino en la Sierra de Alcaraz (Albacete) mientras comía a la sombra de un nogal junto a “El Niño del Arahal” es abatido junto a éste a tiros por la Guardia Civil. Era el 31 de agosto de 1907, y pronto sus cadáveres se trasladan primero a Villaverde y luego a Alcaraz (Albacete) donde los cuerpos de los bandidos fueron expuestos al público en el patio del ex-convento de Santo Domingo de dicha localidad, donde aún permanecen enterrados.