RUTAS DE BANDOLEROS PARA SENDERISTAS

Por la tierra de los crímenes de PASOS LARGOS

Ronda es una hermosa ciudad en el sur de Andalucía, España. Entre sus muchas peculiaridades está el haber sido núcleo importante y refugio de unos personajes que durante siglos vivieron al márgen de la ley, los bandoleros. Un paseo por los alrededores de Ronda nos parece un buen aperitivo para adentrarnos en las rutas que irán desfilando por estas paginas. En ellas trataremos de mostrar la belleza del paisaje y los lugares donde ocurrieron algunos hechos históricos de estos personajes.

Ruta Nº 1 El primer recorrido escogido tiene historia, y bastante macabra. En esta zona cometió sus crímenes Pasos Largos, el ultimo bandolero de la Serranía de Ronda. En la variedad está el gusto, dice el refrán, y si dice verdad, este recorrido tiene que divertir por fuerza al caminante. Comienza a poco menos de un kilómetro de Ronda, en el llamado Cruce de la Circunvalación, en la Cañada Real, entre la carretera de Campillos y la vía del tren. Estamos en la calle de Santa María. Sirve como orientación una suave subida donde se pueden ver varias casas a la izquierda y, a la derecha, un olivar abandonado, tras el cual se han ido acumulando grandes cantidades de escombros.

Hay que dirigirse hacia las industrias y viviendas que se vislumbran al fondo, tras cruzar la carretera, elevadas sobre una ligera pendiente, y seguir por los campos abiertos de cereales y girasoles que aparecen después. Llegamos a unos terrenos arcillosos atravesados por un arroyo, El Salado, que sólo lleva agua en épocas de lluvias intensas. En este lugar, donde el suelo se vuelve pedregoso, la Cañada recobra la anchura que histórica y legalmente le pertenece, aunque enseguida la vuelve a perder al mejorar de nuevo la calidad del suelo. Los cultivos y las casas de campo la estrechan hasta convertirla en un carril que cruza una vez más la carretera de Campillos, ahora a unos cuatro kilómetros y medio de su inicio.

La carretera se deja a la izquierda y se continúa por la Cañada, que discurre sobre una suave pendiente en dirección noreste. Cuando el camino llega a unos eucaliptos, gira a la derecha y comienza un brusco descenso, que termina en una bifurcación de caminos, por la izquierda se llega hasta el nacimiento de la Ventilla, bajo el puente de la antigua carretera. Nos encontramos ahora a unos seis kilómetros del comienzo, el nacimiento es el lugar perfecto para darnos un respiro y refrescarnos con el agua del manantial que hay allí.

La segunda etapa de la ruta se inicia en el ojo del puente que hay cerca de la fuente. Desandamos un corto tramo dejando la fuente a nuestra espalda y se llega al arroyo del Chorrero, cuyo cauce va a marcar el itinerario en adelante. Esta es una zona de escasa vegetación, poco transitada pese a la proximidad de la ciudad. Se pueden ver abundantes matorrales de matagallo, retama y espino majoleto y, en el arroyo, juncos y zarzas. Es frecuente también encontrar fósiles de animales marinos, lo cual nos enseña el origen de estos terrenos. A veces cruzan el aire cernícalos y algún autillo. A pocos metros, cuando se unen dos arroyos, hay que tomar el de la izquierda, subir y cruzar la vía. El paisaje entonces cambia radicalmente.

El camino cruza una pequeña angarilla de madera y se adentra en terrenos del cortijo de Los Aguilares. Hay numerosas encinas y, en las zonas más húmedas, algunos quejigos que lucen sus mejores galas en otoño, precisamente cuando están a punto de perder sus hojas.

Continuamos ascendiendo por un encinar en regeneración hasta encontrarnos frente a una extensión de campos cultivados, unas ruinas cercanas marcan el lugar que ocupo el Cortijo de La Capellanía, frene a ellas, a la izquierda del camino, se encuentra la cascada del Chorrero. Muy cerca, semioculta, está la cueva del mismo nombre, un lugar de singular belleza. Es un terreno rocoso, difícil de andar, fisurado por pequeñas crestas y hundideros y cubierto por abundante matorral.

Una vez regresamos al camino se puede escoger entre dos rutas distintas, marcadas por otros dos arroyos que se unen en ese punto, el de la Fuente del Soldado por la izquierda, y el de la Fuente del Espino por la derecha. Si se continúa por el arroyo de la Fuente del Soldado se pasa por la base del cancho (peñasco grande) del Fraile, donde habita una colonia de chovas, las mismas aves que viven en el Tajo de Ronda.

Frente a la unión de los dos arroyos están las ruinas del cortijo de El Chopo. Sólo quedan restos de los gruesos muros de la casa y algunos árboles frutales y un manantial en la huerta abandonada. En este cortijo inició su vida delictiva el bandolero Pasos Largos, al matar, en 1916, al guarda del cortijo y a su hijo, quienes lo habían denunciado a la Guardia Civil por cazador furtivo. Había jurado vengarse de la brutal paliza que le propinaron los agentes tras detenerle.

Juan José Mingolla Gallardo –así se llamaba– había nacido en 1873 en los alrededores de aquella zona, exactamente en el llamado Puerto de Los Empedrados, en el antiguo camino de Ronda a la localidad de El Burgo; vivió casi toda su vida en estas tierras y sólo abandonó la zona tras los asesinatos. Pasó sus días entre la cárcel y el monte, como un auténtico héroe romántico, hasta que concluyó su existencia descarriada en un enfrentamiento con la Guardia Civil en 1934.

Después de dejar el cortijo atrás se atraviesan unos largos campos de cereal, en los que también es frecuente ver los cernícalos con su peculiar vuelo. La marcha concluye en la subida al Puerto del Viento, de cierta dureza, ya andando paralelos a la carretera. En las lomas y los cerros por los que se atraviesa quedan restos de encinar y matorral, que debió ser la vegetación característica de toda la zona antes de que se utilizara la llanura para cultivos. Si hay suerte, es posible ver algún zorro antes de llegar a lo alto del Puerto del Viento. Desde este punto final, mientras se descansa del paseo, puede contemplarse una magnífica vista de Ronda y sus alrededores.

Museo del Bandolero - Ronda


En las tierras de FLORES ARROCHA

Ruta Nº 2

Es un interesante recorrido que discurre en parte entre rocas calizas y unas curiosas rocas magmáticas, las peridotitas, permitiendo apreciar el contraste de la vegetación existente entre ambas. Además de los diferentes e interesantes paisajes que se pueden contemplar, pisaremos los terrenos por los que cometió los asesinatos Francisco Flores Arrocha.

¿Cómo llegar?

El carril de los Quejigales se inicia a la izquierda de la carretera de Ronda a la Costa del Sol, en el Km 13,3 desde Ronda, se atraviesan encinares con abundante matorral y pequeños llanos a unos 2 Kms. se cruza el Arroyo de la Fuenfria y parten dos caminos, a la izquierda se dirige uno a la Nava de San Luis y al refugio de los Quejigales, en el Parque Natural Sierra de Las Nieves, por la derecha parte el camino de la Fuenfría, es nuestro camino. Entre espesos encinares y algún pinsapo, circulando por el cauce del arroyo en algunos tramos, llegamos a un llano con dos casas, estamos en la Fuenfría Baja.

La Historia

A poco más de 1 Km. del primer llano se encuentra un arroyo, varias casas en ruina, bancales de antiguos huertos y algunas captaciones de agua en pequeñas casetas que normalmente están cerradas, una de ellas arroja al arroyo un caño continuo de agua, al refrescarse en ella se comprende perfectamente porque a la zona la llaman la Fuenfría. Un edificio grande en absoluta ruina marca el lugar destinado a una guarnición de la Guardia Civil que se encargo de proteger a la familia del bandolero ya que éste había jurado matar a su primo que compró las tierras al suegro del propio Flores que las ambicionaba. El bandido cumplió sus amenazas y mató a Salvador Becerra Flores, a su esposa y dos hijos. Inicio una vida de furtivismo hasta que fue abatido por la Guardia Civil el último día del año 1.934 en un lugar cercano, cuando solo contaba con 35 años de edad.

El paisaje y la naturaleza

Son dignos de mencionar los enormes cedros que se encuentran en los bordes de los bancales de los antiguos cultivos, en una de esas terrazas ocurrieron los asesinatos. Un carril asciende entre pinares hasta un puerto donde en dirección sur y se dirige entre pinares incendiados hacía Istan, por su derecha, en la subida, parte un pequeño camino paralelo el arroyo del Realejo que asciende hasta llegar a un cortafuegos con matorrales de aulagas que sirve de divisoria de aguas, hacia el sur está Sierra Palmitera con abundantes pinares, se ven tramos de la carretera de Ronda a San Pedro, se divisa en parte la costa. Si continuamos por el cortafuegos, a la derecha, hacia el oeste, tras subir dos cerros de rocas peridotitas se divisa un magnífico panorama con fuertes contrastes entre la desnudez de las rocas calizas y los pinares en las peridotitas y dentro de estos los pinos quemados del Cerro Abanto y los pinares exuberantes de la Sierra Palmitera. Desde cualquiera de los cerros se puede localizar pico del Torrecilla, punto culminante de la provincia de Málaga, la Sierra de Grazalema, Gibraltar y si el día es claro la costa de Africa. Siguiendo por las crestas en dirección oeste, en la zona de contacto de las calizas del Cerro Cascajares (1.437 m. de altitud) y las peridotitas por las cuales va la ruta hasta ahora, existe un camino de herradura que se conserva en relativo buen estado, a través de él, ahora en dirección norte, se desciende hacia las escombreras de las minas de magnétita del Robledal. Por un amplio carril que se encuentra mas abajo se llega hacia las Casas del llano de la Fuenfria.

LA CARTILLA DE RUTA Distancia: 11 Km. Modalidad. A pie y en Bicicleta de Montaña. Tiempo: 3-4 horas. Desnivel: 250 m. Dificultad: Baja. Fauna: Buitres, pico picapinos, aguila real. Flora: Encinas, pinsapos, peonia, pinos, torvisco, aulaga. Particularidades: Minas de magnetita, lugares marcados por los asesinatos de los familiares de Flores Arrocha.



Museo del Bandolero - Ronda