Historia

Diego Corriente.

Historia

Diego Corriente.

Diego Corriente Mateos

“El Bandido Generoso”. (1757-1781) Diego Corriente es sin duda el primer y quizás más expresivo ejemplo de bandido generoso. Nació en Utrera el 20 de agosto de 1757, siendo bautizado en la Iglesia del Señor Santiago de dicha localidad el día 28 con el nombre de Diego Francisco Bernardo.

Su corta vida aparece repleta de romances, leyendas, relatos novelados y anécdotas que hacen de su vida el prototipo de bandolero romántico y bondadoso. Fue un hombre ligado a la clase de los jornaleros del campo andaluz perseguidos por la justicia a causa de diversas inquietudes e insatisfacciones que le convirtieron en ladrón y capitán de bandidos de una rara osadía y astucia que combinaba con un gran espíritu, viveza y robustez admirables usada para favorecer a los pobres

Muy popular fue su encarnizada enemistad con Don Francisco de Bruna, Regente de la ciudad de Sevilla, el cual le persiguió hasta su muerte. Entre las anécdotas de esta lucha destaca la ocasión en que en un puente cercano a Utrera se cruzaron ambos personajes, el bandido viendo que en un carruaje marchaba el Regente avanzó hacía él su bota cuyos cordones se hallaban desabrochados haciendo que éste se los abrochará. A raíz de dicha anécdota se publicó en Sevilla un Edicto – reproducido aquí – que facultaba a cualquier persona para matar o prender a Diego Corriente ofreciendo indultos y recompensas. Ante tal oportunidad Diego Corriente entró disfrazado en Sevilla y se presentó en un alarde a la vez valiente y osado ante el propio Don Francisco de Bruna en su despacho entregándose a sí mismo y cobrando su recompensa, lo cual irritó sobre manera al Regente de Sevilla.

Diego fue perseguido encarnizadamente, siendo prendido en Cobillán (Badajoz) como consecuencia de un chivatazo, pero al poco tiempo fue dejado escapar por los guardias portugueses que lo retenían. Al fin es descubierto por una mujer en un cortijo de Olivenza (Portugal), a donde el Regente envió cien hombres a por él haciéndole preso.

Fue juzgado, arrastrado, ahorcado y descuartizado en Sevilla el 30 de marzo de 1781, siendo sus restos expuestos en los caminos y su cabeza encerrada en una jaula hasta ser definitivamente enterrado en la Iglesia de San Roque de dicha ciudad. Así acabaron las andazas de Diego Corriente, un bandido sin delito de sangre.